Bienes Públicos Globales
en Internet: ¿cuánto sabemos y qué estamos haciendo?
Global Public Goods:
how much do we know and what are we doing about? *
por Julio
Cubillo
Resumo: Los canales privados de acceso a Internet, y las bases de datos todavía conforman una mezcla con áreas públicas abiertas y áreas privadas protegidas, pero con tendencia creciente hacia un mercado ampliamente influenciado por una oferta de las industrias (privadas) de la información. Es cierto que todavía sabemos demasiado poco, tan poco que no nos resulta posible tan siquiera posicionarnos con relación a posibles escenarios de regulación del mundo simbólico en el Internet. No se trata solo de no comprender bien a "usar" lo nuevo. El problema principal, que explicaría nuestros silencios, es profundo. Sin embargo, todos estos esfuerzos de regulación se dan en un clima comunicacional globalizado, donde el discurso dominante es el del "fin de la historia", o de que "la Internet es un mecanismo sin gobierno y democrático". No parece un escenario halagador para América Latina que se le informe dentro de poco que, después de tod, el Internet sí era objeto de regulación y de que las reglas ya han sido previamente acordadas!
Palavras-chave: Bens Públicos, Globalização, Internet na América Latina, Regulamentação da InternetAbstract: Internet access private channels, and databases, share, at least for the time being, public open and private protected areas, but they are shifting towards information (private) industry's offer widely biased market. Certainly, we know too little about it to sustain any argument concerning regulation alternatives to be imposed upon the Internet symbolic world. For it's not just a matter of knowing how "to use" the novelty. Our silences are deep-routed ones. Nevertheless, all that regulatory struggle happens to be surrounded by a globalized communicational environment, with its utterances about "the end of history", or "the governless and democratic spirit of the Internet". Latin America will not appreciate to be informed, at any moment, that, after all, the Internet wasn't really ungovernable, and the rules have already been settled on!
Keywords: Public Goods, Globalization, Internet in Latin America, Internet Regulation
1. La cooperación internacional cuestionada
Recientemente hemos detectado la publicación de un libro editado por Inge Kaul, Isabelle Grunberg y Marc A. Stern que lleva por título Global Public Goods: International Cooperation in the XXI Century, Oxford University Press, 1999. Su resumen ejecutivo se encuentra disponible en:
< http://www.undp.org/globalpublicgoods/TheBook/thebook.html >
El texto expresa, a nuestro juicio, un refrescante planteamiento sobre los bienes públicos en sus aspectos conceptuales, trasladando su aplicación hacia otros espacios, aquél de los intercambios globales, trans - fronteras, escasamente regulados por los gobiernos, u organismos internacionales vinculados a los gobiernos, y donde las grandes empresas y la emergente sociedad civil transnacional tienen cada día mayor incidencia.
Allí se señala correctamente, a nuestro juicio, que "hemos entrado a una nueva era de las políticas públicas, era definida por un creciente grupo de preocupaciones que saltan por sobre las fronteras nacionales". El texto plantea un desafío dual:· "La transformación de la cooperación internacional, desde su lugar tradicional de "asuntos exteriores", en un conjunto de políticas aplicables a la mayoría, sino a todas, las áreas de "asuntos internos"".Efectivamente, coincidimos con los editores en cuanto a que, en el contexto de economías crecientemente abiertas, el inadecuado manejo de temas globales, y, particularmente, la ausencia de políticas comunes y normas explícitas aceptadas, puede poner en peligro o puede simplemente sofocar las políticas nacionales en cualquier área del desarrollo.
· "El necesario desarrollo de conceptos para superar problemas de la acción colectiva (internacional)" (frases entre comillas son nuestra traducción libre del texto original en inglés)
La tesis que allí se sostiene es de peso: la menor o mayor gobernabilidad de la acción colectiva internacional dependerá de que continúe aquella percepción ya algo desgastada de la cooperación internacional como una parcela separada y separable de la acción pública. En tal parcela es evidente, además, la ausencia de un instrumental moderno para analizar los problemas de cooperación transfronteras, y, en particular, el escaso uso que allí se hace de los aportes teóricos de la ciencia económica en la esfera de los bienes públicos,
"Muchos bienes públicos están subvaluados globalmente (el aire limpio, el agua pura, los recursos pesqueros). Otros están sobrevaluados (el conocimiento tecnológico)". Los canales privados de acceso a Internet, y las bases de datos todavía conforman una mezcla con áreas públicas abiertas y áreas privadas protegidas, pero con tendencia creciente hacia un mercado ampliamente influenciado por una oferta de las industrias (privadas) de la información.
La tesis del texto nos ha parecido interesante, y pensamos que a lo menos ameritaría una línea de estudios y de discusión seria en nuestra región.
Asimismo, el texto plantea una clasificación sencilla de las "brechas" o carencias que deberían ser resueltas para asegurar la gobernabilidad de la acción colectiva internacional, y más propiamente la del ámbito transnacional y global. Estas brechas serían, según los editores, la de "jurisdicción", la de "participación" y la de "incentivos". Examinaremos brevemente esta tipificación, a la vez que iremos intentando un "aterrizaje" en algunos de los problemas que ya se advierten en nuestra región con relación a nuestra presencia en la Internet en cuanto "consumidores y proveedores simbólicos".
Veamos, primeramente, la "brecha jurisdiccional". Esta se refiere al desencuentro entre un mundo global plásticamente relacionado y un mundo nacional más rígidamente organizado. Más específicamente el desencuentro se da entre las demandas multifacéticas de nuevos problemas en el mundo globalizado y el abordaje que de ellos se hace por parte de unidades de formulación de políticas en los gobiernos u organizaciones privadas, con o sin fines de lucro.
La cobertura y focalización de tales unidades aisladas de los estados-naciones, no son necesariamente aditivas y no conducen a posicionamientos nacionales sólidos y coherentes frente a temas globales. ¿Cómo transformar, por ejemplo, las unidades de formulación de políticas de gobiernos, organizaciones o de empresas a fin de que sea posible detectar externalidades y concebir medidas para neutralizarlas en el caso de las externalidades negativas, o internalizar aquellas que pudieran dañar a terceros países u organizaciones?. Asimismo, ¿cómo generar y financiar colectivamente externalidades positivas, beneficiosas para todos, pero que difícilmente serán ofrecidas en el "mercado" al no estar ningún gobierno o empresa dispuestos, por separado y aisladamente, a pagar por ello?
Pensemos en la Internet en nuestra región. Una externalidad negativa, mayoritariamente reconocida como tal, por ejemplo, es la promoción informativa de la prostitución infantil. Allí, se podría intentar vincular diferentes políticas públicas a fin de controlar la gestión simbólica "en el origen a fin de regular este aspecto poco edificante de la Internet (Brunner, 1995). Así, se evitaría una posterior diseminación informativa indeseable por la red. Por otra parte, un acuerdo, por ejemplo, sobre traducciones compartidas o sobre trueque de derechos de propiedad intelectual pudiese hacer disponible en la Internet material autóctono a un mayor número de países.
En el caso de la "brecha de participación", es evidente que se necesita definir espacios más amplios para la intervención de nuevos actores en los debates internacionales y en el logro de acuerdos estables y efectivos. Los sindicatos, gremios, empresas, ONG's de investigación, minorías étnicas y religiosas, etc. tienen capacidad para hacer aportes significativos en cuestiones globales más allá de los mecanismos establecidos de regulación de la acción colectiva internacional. Pero, ¿cómo desconcentrar la representación, cómo asegurar pluralidad y diversidad?
En América Latina, el tema de los derechos de propiedad intelectual sobre los contenidos informativos en la Internet, es tratado por separado por algunos grupos de interés, por ejemplo, los organismos de radiodifusión, las empresas de telecomunicaciones. Pero no ha habido, en nuestra percepción, un esfuerzo de incorporación de un grupo más pleno y amplio de actores. Hay foros que giran en torno a las industrias de la informática como los COMDEX, los SOFTEL, las FLAI, donde en ocasiones se tocan temas de derechos de propiedad intelectual. Desde tales tribunas se buscan legítimamente espacios para nuevos negocios. Pero ¿dónde ha estado una participación fuerte de las asociaciones de bibliotecarios y organismos afines, o de los consumidores finales de los servicios que ofrece la Internet?
Por último, en cuanto a la "brecha de incentivos", se plantea el dilema de cómo hacer para asegurar que compromisos globales de los estados- nación o de organizaciones y empresas que afectan a terceros países o empresas, se cumplan al interior de sus fronteras. Efectivamente, se ha empezado a reconocer, en los países más industrializados al menos, que la cooperación internacional se ha traslado desde asuntos estrictamente fronterizos (at the border issues) a otros asuntos al interior de las fronteras (behind the border issues). Pero ¿cómo diseñar incentivos que representen una posición "justa" aceptable tanto para países industrializados como para países en desarrollo? Aquí se ha pensado en la combinación de balances entre los beneficios nacionales y globales, en pagos compensatorios, en el intercambio de "externalidades". Se ha pensado, también, en "usar las fuerzas de mercado y el mecanismos de los precios para mejorar el suministro y preservación de bienes públicos comunes". ¿Cómo hacer para que los precios sean los "correctos""? En particular, ¿qué hacer para que existan "precios justos" para que la población latinoamericana y caribeña pueda acceder y utilizar ampliamente la Internet?
De cara a estas preguntas, encontramos carencias de conocimiento. En nuestra percepción, es muy escasa la discusión que existe sobre estos temas tanto en la academia regional, como en los equipos de conducción económica de los gobiernos de América Latina, donde debería esperarse una perspectiva de análisis que abarque el conjunto de la sociedad, con todos sus estamentos y regiones. Ello acarrea como consecuencia lógica que tampoco haya habido un número apreciable de gobiernos que hayan "urgido" a las organizaciones internacionales para que el tema se incluya en sus agendas y para que examinen, desde una óptica multilateral, la gerencia de las brechas jurídiccionales, de participación y de incentivos en torno a los bienes públicos globales.
Es interesante notar, como contraejemplo, cómo en el Reino Unido estos debates sobre derechos de propiedad sobre los contenidos en el mundo digital, son más intensos y abiertos (Wilson, 1999). Allí el Parlamento, la Agencia para la Gerencia de los Derechos de Autor, representante de los proveedores de contenidos, (Copyright Licensing Agency) y las Asociaciones de bibliotecarios, defensoras de un acceso más abierto y democrático a la información, se han embarcado en debates amplios sobre el tema, a veces no exentos de asperezas. Estos debates han pasado a través de los correspondientes vasos comunicantes creados por la Comunidad Europea, a la esfera del viejo continente, donde se dispone también de un parlamento sensible a la temática y de representaciones adecuadas de proveedores y consumidores de conocimiento.
Desarrollos interesantes, donde nos imaginamos estará teniendo lugar un amplio aprendizaje social. Desarrollos, lamentablemente, en gran medida ausentes en nuestra región.2. Nuestra aún frágil "institucionalidad" regional
Del examen somero que hemos llevado a cabo acerca de las tres "brechas" que plantea el texto en cuestión, no podemos menos que preocuparnos por nuestra institucionalidad, de por sí relativamente débil en materia de comercio y de coordinación de políticas económicas y culturales, y muy incipiente, siendo generosos, en materia de temas que tienen que ver con la generación, acceso y uso, utilitario o recreativo, del conocimiento para el desarrollo.
Hay ciertamente respuestas en áreas como los acuerdos de integración subregional y los convenios bilaterales. Sin embargo, un enfoque más sistémico e integrado de los temas conocimiento y desarrollo está excediendo las capacidades de nuestra diplomacia tradicional donde se hace cada vez más necesaria una integración con las fuentes del "expertise" tecnológico, económico, comercial y cultural. Pero, la reforma de los servicios exteriores y de las articulaciones externas de las empresas ciertamente exceden nuestras capacidades y campos de acción.
Lo que sí nos preocupa con mayor intensidad, es que exista una carencia casi crítica, de una capacidad para canalizar aspiraciones y visiones de nuestras sociedades como un todo en cuanto a temas vinculados al conocimiento y el desarrollo. Es tan claro como lamentable el "desperfilamiento" en este tema de varios de los organismos internacionales con acción en América. Los organismos del Estado como los Consejos Nacionales de Ciencia y Tecnología tampoco parecen haber podido enfrentar las propuestas "espontáneas" e "inconsultas" de muchos actores ubicados fuera de su marco de acción. Las bibliotecas nacionales no han sido potenciadas o no se han potenciado para desarrollar una visión cultural del país, y consecuentemente no han podido ejercer influencia suficiente en estos asuntos. Las organizaciones de profesionales de la información tampoco han logrado equiparar a sus equivalentes de los países industrializados. (aquí no nos referimos a las obvias disparidades de medios económicos o de tradiciones, sino a la sensibilización relativa sobre los temas globales y a la comprensión de los costos de no ver, no comprender o no participar en los procesos globales)
Las universidades que mantienen programas de pre- y postgrado en ciencias de la información simplemente no "están" en estos temas globales de las relaciones entre conocimiento y desarrollo, donde la incidencia de las tecnologías de información es sólo una de las dimensiones. Tampoco, paradojalmente, parecen estar allí las Facultades de Economía, Sociología o Ciencias Políticas, salvo, naturalmente honrosas excepciones aisladas que confirman la regla. No existe un "culpable" único. Pero hay un silencio palpable en nuestra región. Todavía el tema del conocimiento y el desarrollo parece ser a la vez tema de muchos y de nadie.3. Conclusiones tentativas
El mundo virtual presenta grandes incógnitas para los gobiernos, universidades y empresas con sede en América latina. Como ha ocurrido también en otras esferas, los optimistas ven allí grandes oportunidades para subirse al navío de la globalización con el velamen henchido por los "vientos del cambio", mientras los pesimistas o quizás más alertas o perspicaces perciben allí nuevas y más radicales formas de exclusión y de rechazo.
Pensamos que América Latina, con distinguidas excepciones, se encuentra, en lo esencial, inmovilizada frente al fenómeno de la Internet, perplejidad que dicho sea de paso todavía es observable incluso en países ubicados fuera de la región y que exhiben un alto grado de industrialización. Pero ello no debería ser motivo para el consuelo y la autocomplacencia.
Es cierto, nos hemos embarcado como entusiastas consumidores en el Internet y son impresionantes las cifras alegres del crecimiento exponencial que el fenómeno ha tenido en algunos países. Pero, realmente, ¿es su calidad como bien de consumo todo lo que hay que entender respecto a la Internet?, ¿estamos conscientes de aquello que estamos haciendo, como individuos, como organizaciones y como sociedades al extraer y publicar información allí? ¿comprendemos los fenómenos nuevos, propios del mundo cuántico, que han empezado a ocurrir en ese espacio intangible de símbolos e imágenes (Trein, 1997)? Pienso, que todavía sabemos demasiado poco, tan poco, que no nos resulta posible, tan siquiera posicionarnos con relación a posibles escenarios de regulación del mundo simbólico en el Internet.
El problema principal, que explicaría nuestros silencios es profundo. No se trata sólo de no comprender bien a "usar" lo nuevo, aquello que ha llenado e invadido aceleradamente nuestras vidas sin mayor aviso. El "embrollo", reside en las fases previas a un posicionamiento.
En nuestra particular percepción, hay dos obstáculos, grandes pero no imposibles de superar vía la reflexión conjunta.
El primero se refiere a repensar el fenómeno conocimiento - tecnologías de información- acción. No nos parece, por ejemplo, que el pensamiento de un Manuel Castells, o que las legítimas críticas que éste ha despertado, se hayan "escapado" de los claustros académicos, y estén circulando ampliamente en los pasillos de los ministerios, equipos asesores de presidencias o gobernaciones. Allí hay un gran desafío intelectual, docente y comunicacional.
El segundo obstáculo, es una mezcla de falta de conocimiento y de los límites a la transparencia que imponen los espacios políticos. Por alguna de estas razones son aún pocos los dirigentes de organizaciones de la región, que han percibido con realismo y claridad o que han reconocido públicamente el escasísimo margen de maniobra que la globalización otorga a las políticas públicas nacionales en cualquier área del desarrollo. (ver por ejemplo Hein,1994). Se echa de menos un mayor conocimiento sobre los límites reales de las políticas públicas en un contexto globalizado.
Pero, dicho lo anterior, también hay que agregar un ingrediente de realismo. El enfrentamiento de las mencionadas "brechas" no se da ni se dará en un vacío. Los intentos de gobernar la globalidad vía un adecuado tratamiento de los bienes públicos globales y vía la delimitación de las áreas en que el mercado opera eficientemente y de aquellas en que no lo hace, están inmeroso en un espacio de mensajes dominantes.
Todos estos esfuerzos se dan, en efecto, en un clima comunicacional globalizado donde el discurso dominante es el del "fin de la historia", cuya crítica también ha quedado encerrada en las paredes de algunas universidades o en declaraciones de voceros de corrientes políticas que tienen un difícil acceso a los medios masivos de comunicación.
Dicho discurso aún no socialmente cuestionado ( más bien dócilmente aceptado), tiene un "pariente" muy influyente. Se trata del mensaje anestesiador que intenta convencernos, por repeticiones sucesivas, de que la Internet es un mecanismo sin gobierno, casi amateur, animado por los altos valores de la cooperación. Sin embargo, ya hay muchos centros influyentes de países industrializados, como lo comentábamos recientemente (Cubillo, 2000), que están preparándose seriamente para tomar las riendas de la regulación de la red y de todo aquello que ocurre en su interior. No parece un escenario halagador para América Latina que se le informe dentro de poco que, después de tod, el Internet sí era objeto de regulación y de que las reglas ya han sido previamente acordadas!
Los primeros años del siglo y del milenio, dirán hasta qué punto América Latina ha podido superar el sopor de la anestesia comunicacional, ha salido de su perplejidad y ha abandonado la fascinación frente a una versión moderna de bagatelas coloridas y vidriadas: un "entretenido" bien de consumo ( accesible para algunos) a través de unos electrodomésticos llamados computadoras personales.
La capacidad de entendimiento y de acción de la región unida a una participación internacional con voz (y voto) en estos temas, será determinantes para que nuestras sociedades continúen inventándose mundos.
Referências:
Brunner, J. J. Medios de comunicación del futuro y entornos culturales. Pp.121-133. En: Barrios, Alicia (Editora). Los medios de comunicación y sus públicos: desafíos de la globalización. Santiago de Chile, 1995
Cubillo, Julio. Inserción del "tema información" en las agendas políticas. The
American Way. Comunicado CEPAL/CLADES, Santiago de Chile, enero, 2000.Hein, Wolfgang. El fin del Estado - Nación y el nuevo orden mundial: las instituciones
políticas en perspectiva. Nueva Sociedad, n 132, julio - agosto, 1994, pp. 82-99.Trein, Franklin. La realidad como fenómeno inmediato de percepción y conocimiento. (documento presentado en la Reunión de expertos sobre tendencias y desafíos de la gestión de la información y de las tecnologías de la información en América Latina y el Caribe, CEPAL - CLADES. Santiago de Chile, 26-28 de noviembre, 1997).
UNDP. http://www.undp.org/globalpublicgoods/TheBook/thebook.html
Wilson, Fiona. The copyright conundrum. Information World, London, april 1999.
Sobre o artigo / About the Paper:
Las opiniones expresadas son exclusivamente del autor y no representan necesariamente las posiciones oficiales de la CEPAL. El artículo no ha sido revisado por los servicios editoriales de la CEPAL. El autor agradece al Lic. Luis Alba, especialista de CEPAL-CLADES, sus comentarios a una versión preliminar de este texto.Sobre o autor / About the Author:
Julio Cubillo
jcubillo@eclac.cl
Asesor Regional, CEPAL, Naciones Unidas
Endereço / Address:
CEPAL, CLADES
Recinto ONU Edificio CEPAL Norte, Alonso de Córdova 3107
Vitacura, Santiago CHILE
Tel: (562). 210-2428
Fax: (562). 210-2422
Apartado Aéreo: Casilla 179-D